Estos puntos de encuentro no solo servían como referencia para los visitantes, sino que también ofrecían una oportunidad única para sumergirse en la riqueza de nuestra historia, tradiciones y atractivos turísticos. La idea era clara: convertir estos lugares en ventanas visuales hacia lo mejor de nuestra comuna, una invitación a un viaje por nuestra identidad.
Es necesario reflexionar sobre cómo hemos permitido que estos lugares, concebidos con tanto esmero, caigan en el olvido. ¿Nos da lo mismo el deterioro de nuestra identidad?.-