Collipulli conmemora, este 22 de Noviembre, un nuevo aniversario, 158 años de historia marcada por el esfuerzo de generaciones que, con trabajo y perseverancia, levantaron esta ciudad situada entre puentes, ríos y memoria. Hoy, al celebrar un nuevo cumpleaños, la mirada se proyecta hacia el porvenir, pero también hacia las tareas pendientes que la propia comunidad ha puesto sobre la mesa con fuerza y claridad.
En este aniversario, la ciudad se encuentra en un punto crucial: avanzar con decisión hacia un desarrollo más equilibrado, justo y moderno. El crecimiento urbano y las necesidades sociales exigen respuestas concretas, especialmente en áreas que la comunidad identifica como prioritarias. Entre ellas, el mejoramiento integral de calles y pasajes —muchos de ellos deteriorados por el paso del tiempo— aparece como una urgencia que vecinos y vecinas reclaman desde distintos sectores. La conectividad interna, la accesibilidad y los desplazamientos diarios dependen de una infraestructura vial que hoy requiere intervención seria y sistemática. Semáforos que regulen el desplazamiento vehicular.
A ello se suma la necesidad de fortalecer la limpieza y mantención de la ciudad. Espacios públicos cuidados, barrios más amigables y una gestión eficiente de residuos son claves para construir una comuna más habitable, que refleje tanto su historia como su identidad. Collipulli merece lucir el rostro de una ciudad que avanza, y ese desafío también interpela a autoridades y ciudadanía por igual.
Otro ámbito que exige miradas renovadas es la educación. Las comunidades escolares han manifestado con fuerza la necesidad de mejorar establecimientos educacionales que presentan carencias estructurales y que requieren inversión en infraestructura, equipamiento y espacios dignos para el aprendizaje. Una ciudad que sueña con un futuro próspero no puede descuidar la formación de sus niños, niñas y jóvenes.
Del mismo modo, el área de la salud se ha convertido en uno de los clamores más sentidos: avanzar hacia un Hospital San Agustín de mediana complejidad, capaz de responder a las demandas actuales y evitar que la comunidad deba trasladarse constantemente a otras ciudades para atenciones básicas o especializadas. Es una aspiración legítima, largamente planteada por los habitantes, y que hoy se levanta como un desafío ineludible para las autoridades de todos los niveles.
En medio de estos anhelos y necesidades, Collipulli también proyecta fortalezas: una comunidad activa, organizada, consciente de su historia y profundamente comprometida con su territorio. Son los vecinos y vecinas quienes, con su trabajo cotidiano, dan vida a la ciudad; quienes cuidan los barrios, levantan iniciativas, sostienen organizaciones y mantienen viva la identidad collipullense.
En este aniversario, el saludo va para ellos: para los hombres y mujeres que día a día construyen esta comuna, que no dejan de soñar con un futuro mejor, que exigen cambios, pero también participan y colaboran para hacerlos realidad. Su fuerza, su voz y su esperanza son el motor que impulsa a Collipulli a seguir creciendo, enfrentando sus debilidades con valentía y proyectándose hacia un desarrollo más digno, inclusivo y sostenible.
Collipulli cumple 158 años. Y lo hace mirando hacia adelante: con desafíos urgentes, sí, pero también con la convicción de que su gente es y seguirá siendo la columna vertebral de su historia.