Emergencia en Santa Julia desnuda la precariedad de los caminos rurales: un llamado urgente a las autoridades

0
565

Escribe: Mario Grandón Castro

Una dramática situación vivieron vecinos del sector Santa Julia, en la precordillera de Collipulli, cuando durante la noche del martes una mujer adulta mayor sufrió una descompensación cardíaca y debió ser atendida de urgencia. Sin embargo, lo que debió haber sido una atención expedita por parte de los servicios de emergencia, se transformó en una verdadera odisea.

Personal del SAMU y Bomberos debieron recorrer cerca de dos kilómetros a pie para poder llegar hasta la vivienda de la paciente. ¿La razón? Las deplorables condiciones del camino, afectado por las lluvias y la falta de mantención, hicieron imposible el tránsito de los vehículos de emergencia, los que terminaron atascados en el barro. Solo la colaboración de vecinos del sector permitió finalmente sacar la ambulancia y continuar con la atención.

Este hecho, más allá de la anécdota solidaria que resalta el temple de nuestra gente, evidencia una realidad preocupante: el abandono en que se encuentran muchos caminos rurales en nuestra comuna y provincia. No es un caso aislado. A diario se reportan dificultades para circular, caminos cortados o sectores intransitables, particularmente en temporada invernal.

Frente a esta realidad, cabe preguntarse: ¿qué están esperando las autoridades competentes? ¿Qué más debe pasar para que se tomen decisiones estructurales? Las comunidades rurales merecen la misma dignidad que el resto del país. No basta con enviar maquinaria en verano para hacer “parches” que duran poco. Se requieren obras definitivas, con planificación, inversión y compromiso real.

Este llamado no es solo para los encargados de Vialidad o las delegaciones provinciales; es un llamado al Gobierno, a los parlamentarios de la zona, a los gobiernos regionales y a todos quienes tienen en sus manos la responsabilidad de garantizar conectividad y seguridad para los habitantes de sectores apartados. Porque cuando se trata de salud y de vidas humanas, el tiempo cuenta, y cada minuto perdido puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Santa Julia fue el escenario de una emergencia que pudo terminar en tragedia. Que esta experiencia sirva como un grito de alerta. Que no sea necesario lamentar pérdidas irreparables para que se actúe. Porque los caminos no solo conectan pueblos: también conectan esperanzas, dignidad y derechos.