COLLIPULLI.- Collipulli volvió a mirarse a sí misma ayer jueves por la tarde, cuando carros alegóricos inundaron las principales calles de la ciudad con colores, música y relatos que mezclaron fantasía infantil y memoria territorial. En el marco del aniversario comunal, cientos de vecinos y vecinas salieron a las veredas para aplaudir a quienes, con esfuerzo y creatividad, mantienen viva una de las tradiciones más queridas de estas celebraciones; el corso presidido por la Reina y Embajadora local Carolina Primera.-

Más que una simple competencia, el desfile se transformó—una vez más—en un acto de identidad. Las organizaciones participantes dieron vida a historias infantiles, pero también rescataron pasajes de la historia local, paisajes antiguos y escenas que evocan el pasado de Collipulli.
