Ninfa Escobar Saavedra: una mujer que hizo de la educación inclusiva un verdadero compromiso de vida

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Escribe: Mario Grandón Castro

Hay personas cuya huella permanece mucho más allá de su paso por la vida. Son aquellas que, movidas por una profunda vocación de servicio, son capaces de transformar realidades y abrir caminos para quienes más necesitan de apoyo, comprensión y oportunidades. Ese es, sin duda, el legado que deja en Collipulli la querida educadora Ninfa del Carmen Escobar Saavedra, fundadora y precursora de la que hoy conocemos como Escuela Especial Erico Hornung Maisan F-835.

Fue un 14 de noviembre de 1989 cuando la vocación, sensibilidad y amor por el prójimo de la profesora Ninfa Escobar comenzaron a convertirse en una obra que con el paso de los años adquiriría una enorme trascendencia para la comunidad. Ese día se sembró la semilla de una institución destinada a entregar atención, educación y oportunidades a niños, niñas y jóvenes en situación de discapacidad.

Ninfa Escobar fue mucho más que una educadora. Fue una pionera de la educación especial y de la inclusión en Collipulli, una mujer que comprendió tempranamente que todos los niños y jóvenes, independientemente de sus condiciones, tenían derecho a desarrollarse plenamente, a ser respetados en su dignidad y a ocupar un lugar activo dentro de la sociedad.

Su iniciativa permitió abrir un espacio que no solamente entregaba conocimientos y herramientas educativas, sino también apoyo integral, afecto y oportunidades de integración social y, posteriormente, laboral. Su mirada estaba puesta en las personas y en sus capacidades, por sobre cualquier limitación.

Como directora del establecimiento, dejó también una profunda enseñanza entre quienes tuvieron la oportunidad de trabajar junto a ella. Quienes la conocieron recuerdan especialmente su capacidad de empatía, su sensibilidad frente a las necesidades de sus alumnos y su fortaleza para enfrentar las dificultades.

Pero quizás uno de los aspectos que mejor retrata su calidad humana fue su permanente disposición a ayudar. No fueron pocas las ocasiones en que, incluso desprendiéndose de sus propios recursos, buscó la manera de solucionar alguna necesidad de sus alumnos. Para ella, la educación no terminaba en las aulas: implicaba acompañar, comprender, proteger y entregar cariño.

Por eso, ante su partida, son muchos los recuerdos que seguramente permanecerán en quienes fueron sus alumnos, colegas, familias y colaboradores. Quienes hoy forman parte de la Escuela Especial Erico Hornung saben que detrás de cada logro alcanzado por la institución existe también parte del sueño y del esfuerzo de aquella profesora que un día decidió abrir un camino que prácticamente no existia.-

La historia de la Escuela Especial Erico Hornung está indisolublemente ligada al nombre de Ninfa Escobar Saavedra. Su legado se encuentra en sus aulas, en sus profesores, en sus funcionarios, pero, fundamentalmente, en cada uno de los niños, niñas y jóvenes que han encontrado allí un lugar donde aprender, crecer, desarrollarse y sentirse valorados.

Su partida deja tristeza y consternación, pero también la certeza de que las grandes obras sobreviven a quienes las hicieron posibles.

Ninfa Escobar ya no está físicamente, pero su nombre y su ejemplo continuarán formando parte de la historia de Collipulli. Fue una mujer que entendió la educación como un acto de amor y servicio, y que dedicó buena parte de su vida a luchar por la dignidad y los derechos de quienes necesitaban una oportunidad.

Hoy, al recordarla, corresponde decir simplemente: gracias, profesora Ninfa, por abrir el camino. Su obra permanece y su legado seguirá educando.

 Los restos mortales de Ninfa Escobar, están siendo velados en la Parroquia San Buenaventura de Angol, calle Vergara 825.-

 Desde Collipulli, expresamos a su familia nuestra solidaridad y  sentidas condolencias. –