Esta experiencia piloto motivó la formación de empresas radioemisoras desde 1923 y generó la necesidad de disponibilidad masiva, y consiguiente importación, de receptores radiales. En ambos aspectos tuvieron participación protagónica Enrique Sazié y Federico Helfman, este último uno de los primeros en importar equipos radiales desde Argentina. Ya en 1930 había disponibilidad para el público de aparatos receptores, a precios accesibles y a la venta en distintas casas distribuidoras de aparatos electrónicos.