Vecinos claman por mejoras: Pasajes de población Santa Cruz siguen en deplorable estado

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Escribe Mario Grandón Castro

El malestar de los vecinos de la población Santa Cruz vuelve a instalarse con fuerza en la discusión local. Esta vez, el foco está puesto en el pésimo estado de sus pasajes, donde transitar se ha vuelto una tarea cada vez más compleja. El caso más evidente es el pasaje Fuerte Chiguayhue, hoy convertido en un verdadero laberinto de hoyos, desniveles y zonas intransitables que afectan diariamente a peatones, conductores y especialmente a adultos mayores y niños.

Quienes viven en el sector aseguran que esta situación no es nueva. Por el contrario, denuncian que llevan años esperando una solución concreta, mientras los parches ocasionales no resisten ni una sola lluvia. Cada temporada invernal agrava el problema: agua acumulada, barro, vehículos atrapados y un deterioro que avanza sin pausa.

Para los residentes, el abandono es evidente. Señalan que los pasajes parecen haber quedado fuera de cualquier planificación de mantención o mejoramiento, pese a que constituyen parte esencial de la conectividad interna del barrio. Siendo la población Santa Cruz una de las poblaciones más antiguas de la ciudad y por lo mismo, quienes allí viven también merecen respeto.-

“Estamos cansados de pedir y no obtener respuesta”, comentan algunos vecinos, quienes han elevado sus reclamos en varias oportunidades.

Ante este escenario, el llamado es directo y urgente: vecinos exigen la intervención del Ministerio de Obras Públicas, la Dirección de Vialidad Urbana , solicitando que el sector sea incluido dentro de los programas de reparación y mejoramiento vial. Piden ser escuchados y considerados, no solo cuando los problemas explotan, sino como parte de una estrategia permanente que otorgue dignidad y seguridad a quienes habitan el lugar.

La comunidad insiste: no se trata solo de estética o comodidad, sino de calidad de vida, accesibilidad y prevención de accidentes. Mientras no existan obras reales y duraderas, los pasajes seguirán siendo un símbolo del olvido en un sector que, como muchos otros, también merece calles seguras y transitables.