Quienes viven en el sector aseguran que esta situación no es nueva. Por el contrario, denuncian que llevan años esperando una solución concreta, mientras los parches ocasionales no resisten ni una sola lluvia. Cada temporada invernal agrava el problema: agua acumulada, barro, vehículos atrapados y un deterioro que avanza sin pausa.
“Estamos cansados de pedir y no obtener respuesta”, comentan algunos vecinos, quienes han elevado sus reclamos en varias oportunidades.
La comunidad insiste: no se trata solo de estética o comodidad, sino de calidad de vida, accesibilidad y prevención de accidentes. Mientras no existan obras reales y duraderas, los pasajes seguirán siendo un símbolo del olvido en un sector que, como muchos otros, también merece calles seguras y transitables.