La actividad se transformó en un espacio de encuentro y convivencia intercultural, donde los conocimientos transmitidos de generación en generación cobraron protagonismo, reafirmando el valor de las tradiciones ancestrales y su vigencia en la vida comunitaria.
Más allá del intercambio de productos agrícolas, el Trafkintu constituye una práctica ancestral que fortalece los vínculos comunitarios, fomenta la reciprocidad y contribuye a mantener vivos los conocimientos asociados al cultivo de la tierra, la biodiversidad y la alimentación tradicional.