COLLIPULLI.- Por estos días, en una pequeña capilla adosada a lo que fue el convento mayor, se está rezando la Novena en honor al Seráfico Hermano San Francisco de Asís. En este contexto, es importante recordar la rica historia de este antiguo templo, que ha dejado una huella imborrable en la memoria de la comunidad local.

Corría el período comprendido entre los años 1875 y 1880 cuando se erigió el Convento Franciscano San Leonardo de Porto Mauricio. Este convento representaba una de las manifestaciones más significativas de la presencia franciscana en la región. La Misión franciscana que lideró este esfuerzo comenzó las obras de un templo que, en su apogeo, fue considerado uno de los más hermosos de toda la zona.
La construcción del convento y su hogar fue un testimonio del compromiso de los franciscanos con su labor misionera y su deseo de difundir la fe cristiana en esta tierra. El diseño arquitectónico reflejaba la influencia de la arquitectura religiosa de la época, con elementos góticos y renacentistas que adornaban la estructura. Los detalles ornamentales, los frescos en el cielo raso y los vitrales aportaban una belleza singular al lugar, atrayendo a fieles y visitantes por igual.



