La actividad, que fue un verdadero homenaje a la rica tradición telarera de la región, se destacó por la participación activa y entusiasta de cada uno de los involucrados. Durante el cierre de los talleres, se pudo apreciar el fruto del compromiso de 60 personas dedicadas a preservar y transmitir las técnicas ancestrales del telar, una labor que va más allá de la producción textil, siendo un vínculo directo con la identidad cultural de la comunidad.