La ceremonia, organizada por la Parroquia San Luis Gonzaga en conjunto con agrupaciones folclóricas y culturales locales, reunió a vecinos y romeros en torno a una causa solidaria y espiritual: “correr la Santa Cruz”. Esta antigua práctica consiste en recorrer distintos sectores de la ciudad portando cruces decoradas, visitando hogares y solicitando la colaboración de los vecinos, principalmente alimentos no perecibles. Lo recolectado será destinado a ayudar a familias vulnerables de la comuna, reafirmando así el sentido comunitario y solidario de la celebración.
Durante el trayecto, el clamor colectivo de «¡Que viva la Cruz de Mayo!» se escuchó con fuerza entre los asistentes, marcando un momento de comunión entre generaciones que se unen en torno a una celebración que trasciende lo religioso, convirtiéndose en un verdadero patrimonio cultural local.