Día de los Patrimonios: recuerdan legado del ingeniero Enrique Jequier y la histórica llave del Viaducto Malleco

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COLLIPULLI.- En el marco de la conmemoración del Día de los Patrimonios, la comunidad collipullense vuelve su mirada hacia una de las figuras fundamentales en la historia del emblemático Viaducto del Malleco: el ingeniero Enrique Jequier, profesional que tuvo la responsabilidad técnica de ejecutar la construcción de esta monumental obra de ingeniería, siguiendo los planos levantados por Aurelio Lastarria.

El Viaducto del Malleco, inaugurado en 1890, se transformó en su época en uno de los puentes ferroviarios más altos del mundo, constituyéndose en un símbolo del progreso y del desarrollo ferroviario de Chile. Su imponente estructura metálica continúa siendo, hasta hoy, uno de los principales referentes patrimoniales de la comuna y del país.

Entre los objetos históricos que resguarda el Museo Histórico de Collipulli destaca una singular reliquia vinculada directamente con la construcción del viaducto: la llave utilizada para ajustar y apretar las tuercas que unieron cada una de las piezas de la gigantesca estructura metálica. Se trata de una herramienta de enorme valor histórico que permanece cuidadosamente conservada como testimonio material de una de las obras de ingeniería más importantes del siglo XIX en Chile.

La pieza constituye un símbolo del esfuerzo humano, la precisión técnica y la visión de futuro que hicieron posible la construcción del viaducto, obra que permitió conectar territorios y potenciar el desarrollo económico y social del sur del país.

Junto con los antecedentes históricos, sobreviven también algunas leyendas y relatos transmitidos por generaciones de habitantes de Collipulli. Personas mayores de la comuna recuerdan que antiguamente existía una placa conmemorativa adosada a una de las pilastras del puente ferroviario, la cual rendía homenaje al ingeniero Enrique Jequier. Sin embargo, según relatan, dicha placa habría desaparecido misteriosamente con el paso del tiempo.

Asimismo, persiste una de las historias más comentadas en torno al viaducto: la existencia de un supuesto perno de oro oculto en algún punto de la estructura, elemento que habría sido instalado discretamente durante la construcción y que hasta hoy alimenta la imaginación popular debido a su eventual valor económico e histórico.

Más allá de las leyendas, la figura de Enrique Jequier y los objetos que se conservan en el Museo Histórico de Collipulli permiten mantener viva la memoria de quienes hicieron posible una obra que, a más de 135 años de su inauguración, continúa siendo motivo de orgullo para la comuna y un patrimonio de relevancia nacional y americana.-