El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer no es solo una fecha en el calendario; es un recordatorio urgente de una realidad que sigue golpeando a muchas familias, comunidades y territorios. Cada acto de violencia —física, psicológica, económica o simbólica— no solo vulnera a una mujer, sino que hiere a toda la sociedad.
Hoy, más que conmemorar, debemos reflexionar y actuar. No podemos normalizar el silencio, ni justificar comportamientos que dañan, humillan o ponen en riesgo vidas. La violencia de género no distingue edad, sector, barrio o condición social: puede estar más cerca de lo que imaginamos.
Por eso, este día es un llamado directo a la comunidad: a no mirar hacia otro lado, a apoyar a quienes buscan ayuda, a educar con respeto, a criar con igualdad y a construir espacios seguros donde ninguna mujer tema por su integridad.
Somos convencidos que la violencia se puede detener. La mejor solución es la prevención.- Debemos aprender a reconocer las luces rojas en las relaciones, como los celos excesivos y el control.- La violencia no es normal…Tenemos que aprender a construir un mundo donde el respeto sea la regla, no la excepción.-
Erradicar la violencia es tarea de todos y todas. Solo con compromiso real, empatía y acción podremos avanzar hacia una vida verdaderamente libre de violencia para cada mujer de nuestra ciudad.