El lustra-botas que quedó en la memoria de Collipulli y se convirtió en personaje legendario

0
917

COLLIPULLI.- En el corazón de Collipulli, entre la plaza, las afueras del banco, comercios y la oficina del Seguro Social de aquel entonces, hubo un tiempo en que la presencia de un hombre se volvió parte inseparable del paisaje urbano. No tenía oficina ni horario fijo, pero sí un oficio que ejercía con orgullo y una sonrisa inconfundible: el de lustra-botas.

Su rostro, siempre iluminado por el júbilo de quien disfruta lo que hace, se convirtió en parte de la vida cotidiana de la ciudad. Allí estaba, sentado con su cajón de madera, su lustrín cargado de betún negro o café, escobillas y un paño dispuesto a arrancarles brillo a los zapatos que pasaban por su camino. Con paciencia y destreza devolvía el esplendor al calzado de quienes confiaban en su oficio, desde trabajadores hasta escolares, cuyos padres lo contrataban para que dejara impecables los zapatos de los hijos regalones.

Quizás muchos no recuerden su nombre, pero sí su rostro. Un rostro que hoy permanece vivo en la memoria gracias al pincel de la profesora Edith Standen Mitchel, quien lo retrató para la posteridad.

Su nombre era José Santander, aunque en la ciudad todos lo conocían como “Satanás”. Legendario y querido, fue uno de esos personajes que, sin proponérselo, dejaron huella en la historia local. Ya no recorre las calles de Collipulli, debe estar limpiando zapatos en la otra dimensión,  pero su recuerdo sigue brillando, como los zapatos que pulió, alguna vez,  con tanto esmero.

 Un recuerdo al legendario hombre del lustrín, convertido en su tiempo en todo un personaje de la ciudad y cuando se usaba lustrar los zapatos.-