El “Viejo del Saco”: cuando nuestros padres recurrían al miedo para que comiéramos

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De: Tradiciones en el mes de la Patria.- Escribe Mario Grandón Castro

COLLIPULLI.- Hubo un tiempo —no tan lejano— en que los niños no tenían excusa para dejar la comida en el plato. No existían los programas de nutrición escolar, las campañas del “plato saludable” ni mucho menos la moda de las loncheras fitness. Lo que sí existía, y era sumamente efectivo, era un personaje que rondaba las sobremesas familiares: el temido Viejo del Saco.

Este misterioso individuo, del que nadie podía confirmar su verdadera existencia, era la carta bajo la manga de madres y padres para lograr que la sopa se terminara hasta la última gota. “Si no comes, vendrá el viejo del saco y te llevará”, era la advertencia que retumbaba en más de un hogar. Y claro, frente a la sola idea de ser arrastrados dentro de un saco enorme, los niños terminaban devorando hasta la acelga más rebelde y también los porotos.

El Viejo del Saco fue, en cierto modo, un educador paralelo: no necesitaba presencia física, bastaba con su leyenda. Nunca fue visto en plazas ni ferias, pero todos estábamos seguros de que rondaba las calles, siempre al acecho de un niño desobediente o inapetente.

Hoy, cuando la crianza moderna apuesta por el diálogo, el refuerzo positivo y la psicología infantil, este peculiar personaje parece condenado al olvido. Sin embargo, en la memoria colectiva sigue vivo como parte del folclore doméstico, una figura que, entre bromas y sustos, moldeó generaciones enteras.

Quizá el Viejo del Saco nunca existió realmente, pero sus efectos fueron más que reales: gracias a él, muchos crecimos con los platos vacíos y, de paso, con un poquito de respeto por las historias que inventaban nuestros padres “en tiempos idos”.(Foto Redes Sociales, Tito Gallardo O.)