COLLIPULLI.- Después de un año de actividad escolar, el último para una generación, se llegó al momento culmine dentro de la vida de un Liceano, La Ceremonia de Licenciatura, una ocasión que conjuga la alegría y el pesar del alejamiento, la nostalgia de todo tiempo pasado que queda en un baúl escondido de la memoria.
Ayer en el gimnasio del establecimiento se desarrolló el acto solemne en donde recibieron sus licencias 223 alumnos de cuartos años medios, considerando los de especialidades, como alimentación colectiva, enfermería y estructuras metálicas, además los pertenecientes al segundo nivel de educación de adultos(vespertina).
El acto reunió al menos a unas 500 personas quienes vieron entrar a los jóvenes alumnos y alumnas del plantel hacia el lugar destinado a recibirlos en su despedida de las aulas. Era una larga fila de estudiantes que marcaban un sendero de intangible emoción, se incluía allí a quienes conformaron la jornada vespertina y que después de un día de trabajo llegaban a estudiar.
Primero por última vez como alumnos liceanos la interpretación del Himno Nacional, luego la despedida de sus


