COLLIPULLI.- En un ambiente de profundo recogimiento, respeto y gratitud, la comunidad de Collipulli dio ayer el último adiós a uno de sus queridos y respetados vecinos. Tras su velatorio en el cuartel de la Primera Compañía de Bomberos Manuel Bunster, y luego de una solemne Santa Misa celebrada en el templo parroquial San Luis Gonzaga, fueron sepultados con los honores de rigor los restos mortales del voluntario insigne de Chile y miembro honorario de la Primera Compañía, Adriano Riquelme Riquelme, fallecido a la edad de 98 años, tras entregar 77 años de servicio voluntario a la institución y a la comunidad.
La ceremonia religiosa fue concelebrada por el párroco de la ciudad, presbítero Misael Reyes Lillo, junto al capellán bomberil, sacerdote Jaime Villalobos Farrán, quien además ostenta la calidad de honorario de la Primera Compañía, exdirector de la misma y ex párroco de Collipulli, lo que otorgó un carácter aún más íntimo y significativo al oficio.
Familiares, voluntarios activos, honorarios e insignes de Chile, y numerosos vecinos y familiares acompañaron el cortejo fúnebre, reflejando el cariño y respeto que don Adriano supo cosechar a lo largo de una vida marcada por la vocación de servicio, la disciplina y el compromiso inquebrantable con Bomberos y con su ciudad.
Las sirenas, los honores institucionales y las emotivas palabras pronunciadas durante la jornada dieron cuenta del legado de quien hizo del servicio voluntario su norte permanente.
En el templo, al finalizar el servicio religioso, usaron de la palabra dos de sus nietos y en el Campo Santo lo hicieron el Director de la Primera Cía. voluntario Nelson Martínez Villarroel y la Superintendenta voluntaria Pilar Canales Jeldrez, ambos dirigentes coincidieron en resaltar las dotes especiales del voluntario fallecido, los dos, rindieron así homenaje al insigne fallecido.- Finalmente allí también, expresó su gratitud por el apoyo, solidaridad y homenaje rendido a su padre, una de sus hijas, Teresa, quien en nombre de la familia, sostuvo que Adriano Riquelme, no solo fue un padre ejemplar, sino que un hombre de fé y solidario por excelencia.
Collipulli despidió así a uno de los suyos, cuyo ejemplo de entrega y humildad permanecerá vivo en la memoria de la institución bomberil y de toda la comunidad.