En este Día del Padre, más allá de los saludos y celebraciones, es importante detenerse a valorar el papel fundamental que cumplen tantos hombres en la formación de sus hijos y familias. Ser padre no solo es dar vida, sino también entregar tiempo, ejemplo, protección y cariño, muchas veces en silencio y con sacrificios que no siempre se ven.
Es también una jornada para recordar a quienes ya no están, pero dejaron huellas imborrables en la vida de sus hijos, y para reconocer a aquellos que, sin ser padres biológicos, han asumido ese rol con amor y responsabilidad.
El Día del Padre invita a agradecer, a compartir y a reflexionar sobre la importancia de la familia como base de la sociedad. Porque un padre presente, con valores y compromiso, deja un legado que trasciende generaciones.(M.A.G.C.)
