COLLIPULLI.- El fallecimiento de Abel Prieto Herrera deja una huella profunda en la comunidad de Collipulli. A sus 84 años, se va no solo un vecino conocido, sino también un hombre que, desde el rubro hotelero, formó parte del desarrollo cotidiano de la ciudad, acogiendo a visitantes y siendo testigo silencioso de tantas historias que pasan por un hospedaje.

Su partida, ocurrida en el hospital de Angol tras un delicado estado de salud, enluta a familiares, amigos y a quienes lo conocieron en su faceta de comerciante y vecino cercano. En ciudades como la nuestra, donde los vínculos son más estrechos, la ausencia de personas como don Abel se siente con mayor fuerza, porque representan esfuerzo, constancia y arraigo.
