Orgullo de Mininco: Pascale y Sebastián dejaron su sello en la cueca campesina

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VILCÚN.— Más allá de los resultados y de los lugares que finalmente ocupó cada pareja, el reciente certamen regional de Cueca Escolar, desarrollado en Vilcún, dejó para Mininco una certeza que difícilmente puede medirse en una tabla de posiciones: Pascale López y Sebastián Zapata demostraron que tienen condiciones excepcionales para interpretar la cueca campesina.

Los pequeños bailarines, representantes de la Escuela F-90 “Raúl Castro Márquez” de Mininco, llegaron a esta instancia regional después de un proceso marcado por el esfuerzo, la dedicación y el entusiasmo por una de las expresiones folclóricas más arraigadas en la identidad de las comunidades rurales de La Araucanía.

Y aunque esta vez no consiguieron un lugar destacado en la clasificación final, su presentación permitió apreciar algo que para sus familias, profesores y la comunidad de Mininco en particular y Collipulli en general,  tiene un valor especial: la naturalidad, el desplante y la conexión que ambos poseen al momento de bailar la denominada cueca campesina.

Pascale y Sebastián enfrentaron el escenario regional con la responsabilidad de representar no solamente a su establecimiento educacional, sino también a toda una comunidad que siguió con atención y entusiasmo cada uno de sus pasos.

Fue una experiencia nueva para ambos, cargada de aprendizajes y desafíos. En poco tiempo debieron asumir la preparación de una competencia de estas características y compartir escenario con parejas provenientes de distintos puntos de la región. Sin embargo, lejos de amilanarse, los representantes de la comuna de Collipulli, mostraron personalidad, entusiasmo y, especialmente, un evidente amor por nuestro baile nacional.

El orgullo de toda una comunidad

La participación de los estudiantes generó un amplio respaldo de sus familias, profesores y vecinos de Mininco, quienes acompañaron el proceso y se hicieron presentes con una barra que no dejó de alentarlos.

Porque detrás de cada presentación hubo horas de ensayo, consejos, acompañamiento familiar y el trabajo de quienes desde la Escuela F-90 entregaron a los niños las herramientas necesarias para enfrentar esta experiencia.

Desde la comunidad escolar destacaron precisamente ese esfuerzo y quisieron transmitirles a Pascale y Sebastián que, independientemente del resultado, ya son motivo de orgullo para la Escuela F-90 y para Mininco.

El reconocimiento también se extendió a los profesores, al equipo del establecimiento y a todas las personas que colaboraron durante el proceso, así como a las familias que estuvieron detrás de cada ensayo y cada presentación.

Una historia que recién comienza

Los escenarios competitivos entregan lugares y reconocimientos, pero para estos dos pequeños bailarines la experiencia de Vilcún representa, sobre todo, un nuevo capítulo en un camino que recién comienza.

Pascale López y Sebastián Zapata demostraron que existe talento, entusiasmo y condiciones para seguir creciendo en la cueca campesina. Su manera de bailar, la seguridad exhibida sobre el escenario y la alegría con que asumieron esta experiencia permiten proyectar nuevas presentaciones y desafíos.

Por eso, en Mininco el resultado pasó a un segundo plano.

Lo que quedó fue la imagen de dos niños que vistieron con orgullo los colores de su escuela y llevaron el nombre de su localidad hasta un escenario regional. Dos pequeños representantes que, con esfuerzo y corazón, demostraron que la tradición también tiene futuro.

Pascale y Sebastián quizás no regresaron de Vilcún con uno de los primeros lugares, pero sí volvieron con algo que para Mininco tiene un significado mucho mayor: el reconocimiento de haber representado con orgullo a su escuela y la certeza de que sobre el escenario de la cueca campesina tienen mucho que decir.

Y, sobre todo, con una invitación que resume el sentir de toda su comunidad: seguir bailando, seguir aprendiendo y seguir llevando la cueca de Mininco a nuevos escenarios. (Fotos cedidas)