Cada cuadro dancístico fue un homenaje a las raíces, una celebración del alma popular que se expresa en cada movimiento. Los bailarines, con entrega y pasión, lograron emocionar a los presentes, quienes respondieron con aplausos generosos, gratitud y admiración.
En el encuentro reinó el espíritu y la posibilidad de reconocernos en nuestras tradiciones, de aplaudir lo propio y de abrir espacios donde el arte popular tenga protagonismo. El evento fue también una invitación a mirar con orgullo nuestras raíces y proyectarlas hacia el futuro, señaló el presidente de la agrupación organizadora Diego Casanueva Acuña.