En esta fecha tan significativa, cuando nuestro país rinde homenaje a quienes con vocación, entrega y sacrificio han hecho de servir al prójimo una verdadera forma de vida, quiero expresar mi más profundo saludo y reconocimiento a todos los hombres y mujeres que integran Bomberos de Chile, al conmemorarse su día institucional.
Lo hago desde una historia de vida marcada por el servicio bomberil, en mi calidad de ex superintendente del Cuerpo de Bomberos de Collipulli, Bombero Insigne de Chile y voluntario de la Primera Compañía de nuestra comuna, con el orgullo de haber sido y seguir siendo parte de una institución noble, abnegada y siempre dispuesta a acudir cuando la comunidad más lo necesita.
Ser Bombero no es solo vestir un uniforme o responder a una alarma; es asumir un compromiso permanente con la vida, con la solidaridad y con el bienestar de los demás. Es estar presente en los momentos más difíciles, enfrentando incendios, accidentes, emergencias y desastres, muchas veces dejando de lado a la familia y el descanso por el deber de servir.
Hoy quiero rendir un homenaje especial a quienes ya no están físicamente, pero que dejaron huella imborrable en nuestras filas y en la historia de cada compañía. Su legado vive en cada acto de servicio y en cada nueva generación que abraza con orgullo esta vocación.
Asimismo, extiendo mi saludo a las nuevas generaciones de voluntarios, quienes tienen la responsabilidad de mantener en alto los valores que han dado prestigio a esta institución: disciplina, lealtad, compañerismo y entrega desinteresada.
A todos los bomberos de Chile, y especialmente a mis cófrades del Cuerpo de Bomberos de Collipulli, les hago llegar mi respeto, admiración y gratitud.
Que este día sea no solo de celebración, sino también de reflexión sobre la grandeza del servicio voluntario y el enorme valor humano que representa ser bombero.
HONOR Y GLORIA A BOMBEROS DE CHILE. ¡FELIZ DÍA DEL BOMBERO!