Crónica de pesar por el fallecimiento del sacerdote Jaime Villalobos Farrán
Con profundo pesar se recibió la noticia del fallecimiento del sacerdote Jaime Villalobos Farrán, cuya partida enluta a quienes tuvieron la oportunidad de conocer su vocación, su entrega pastoral y su permanente disposición al servicio de los demás.
Esta tarde de jueves, a noticia ha provocado sentimientos de tristeza y recogimiento entre familiares, amigos, feligreses y comunidades que, a lo largo de su vida sacerdotal, encontraron en él una palabra de orientación, una presencia cercana y un acompañamiento marcado por la fe y la solidaridad.
La partida del padre Jaime, voluntario honorario de la Primera Cía. de Bomberos Collipulli y capellán de la misma, deja un vacío difícil de llenar. Su ministerio estuvo ligado al encuentro con las personas, a la celebración de la fe y al compromiso con quienes acudían a él buscando consuelo, consejo o simplemente una palabra fraterna. Para muchos, más que un sacerdote, fue un hombre cercano, capaz de escuchar y acompañar en los momentos más importantes y también en las horas de dificultad.

En cada comunidad donde desarrolló su labor quedan recuerdos de su paso, de sus celebraciones, de sus conversaciones y de aquellos gestos sencillos que con el tiempo adquieren un significado aún mayor. Son esas huellas las que hoy permanecen como testimonio de una vida entregada al servicio de Dios y de sus hermanos.
