El ataque registrado la madrugada de ayer martes se convirtió en la tercera acción de sabotaje de estructuras de telecomunicaciones en los últimos 12 meses. En diciembre de 2016 un grupo de encapuchados ingresó al fundo Las Totoras, en Collipulli, para derribar una antena de la empresa Entel. La antena, de 60 de metros de altura, cayó luego de que desconocidos cortaron los vientos que la sustentaban. Tras ello soltaron el anclaje de la antena lo que terminó por derribarla. El 15 de enero de 2017, en tanto, una antena ubicada al interior de un fundo de la empresa forestal «Mininco», en Collipulli, también fue derribada por desconocidos. En todos los casos los autores dejaron pancartas alusivas a la causa mapuche.