Septiembre es para los chilenos el mes de las Fiestas Patrias. Por eso mismo, el de las cuecas y las ricas “caldúas”, calentitas, cuyo jugo corre presuroso al primer “avance” y también de la rica chicha baya servida en “potrillos” de vítrea manufactura; el de los juegos tradicionales, del trompo, de la rayuela, del palo ensebado y los volantines…Estos últimos, llenos de colorido, cruzan el cielo con sus avances y arranques, disputándose las corrientes de aire ascendentes para llegar tan alto como es posible, dando un hermoso espectáculo, sobre todo en los pueblos y ciudades de la zona central, donde las lluvias ya han dado paso a un luminoso cielo azul. Grandes y chicos pueden entonces divertirse con el antiguo pasatiempo, que es parte de nuestras fiestas costumbristas de septiembre.