Más allá del aspecto competitivo, el encuentro se transformó en una instancia para compartir experiencias, fortalecer el interés por el ajedrez y fomentar la participación de las nuevas generaciones en actividades que contribuyen a su desarrollo personal y formativo.
Asimismo, la jornada permitió relevar valores fundamentales como el respeto por el adversario, la responsabilidad y el juego limpio, principios que forman parte del aprendizaje que entrega esta disciplina.