Un solo grifo abierto de forma irregular deja salir al día un caudal de agua equivalente al consumo de 2.700 casas, aproximadamente. Así de grave es la pérdida de suministro que se produce cuando esta infraestructura es manipulada, generando, además, serios problemas tanto para la labor de Bomberos, por la pérdida de presión, como para los hogares cercanos.