Las localidades más cercanas a Collipulli enviaban madera en caravanas para ser transportadas en tren al llegar a la ciudad. Pero entre los puntos más alejados se encontraba la reserva Malleco, donde se concentraban los aserraderos. Las rutas eran complicadas y estaban a menudo en muy mal estado, sobre todo durante el invierno. En ese contexto es en el que se comenzó a usar el río Renaico para movilizar la madera mediante un ingenioso sistema de balsas.